Uruguay

Cabo Polonio: naturaleza pura

Si hay un lugar al que todos deberíamos ir alguna vez en la vida es al Parque Nacional Cabo Polonio. He dicho.

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Circuitos en el Parque

Llegar allí implica un viaje de una media hora desde La Pedrera (son 150 km desde Punta del Este), dejar el auto en el estacionamiento en la entrada del Parque, pagar una entrada (no muy cara), y subirse a esos camiones de aventura que te trasladan hacia la parte costera, atravesando las dunas. La magia arranca desde el momento que te subís al camión.

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¡Todos arriba!

El viaje dura unos quince minutos, media hora como mucho. Luego de atravesar las dunas, llegamos a la costa. Y ahh, qué placer, allí estaba el mar, un intenso oleaje, y a lo lejos, imponente, el faro de Cabo Polonio.

Bajamos del camión, y entre los muchos que ofrecían alojamiento, se nos acercó Dani, un uruguayo cuarentón que nos alquiló unas camas (colchones) en su casa (rancho) a unos 800 m de donde nos había encontrado. Estábamos lo suficiente alejados del “centro” como para sentir la verdadera paz de ese lugar. El centro en verdad era una especie de callecita, donde estaban algunos puestos, tanto de comida como de ropa o souvenirs. Todo muy artesanal y pintoresco, y sobre todo, colorido.

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Dani nos guía hasta su casa

Desde el vamos, nosotras no pensábamos quedarnos a dormir en Cabo Polonio. Sí queríamos ir a conocer, pero nunca estuvo en los planes pasar la noche. Y creo que medio lo decidimos en el viaje en el camión. Así que con lo puesto y algunas cosas más que bajamos del auto, decidimos pasar la noche allí… al final fue una buena decisión.

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La casa de Dani – “La Rueda”
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La cocina
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Las camas (colchones amontonados en el entrepiso)

Ese día y medio que pasamos en Cabo Polonio fue mágico. Primero, no hay electricidad… no hay señal de celular, ni televisor. Nada. Qué mejor para desconectarse (literalmente).

Las playas amplias y limpias… las dunas de arena asoman por detrás de las casitas, que están separadas una de otra sólo por la arena y por el viento cálido que sopla… entre ellas hay unos cuantos metros, sin puertas, sin parcelas, sin alambres.

El faro es punto de referencia obligado para todos. Da noción de distancia, sirve para orientarse. Y nos regala las mejores vistas del cabito:

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Vista desde el faro (hacia el Este)
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Vista desde el faro (hacia el Oeste)

La noche en Cabo Polonio fue increíble. Iluminadas nada más que por las estrellas, veníamos caminando por la playa y sentíamos que estábamos en otro mundo. Nos perdimos también, ya que al no haber calles, tu única ubicación son alguna que otra referencia que puedas hacer… y fue genial. Con la luz del faro como único destello, la noche en el cabo fue aún mejor que el día.

Cuando amanecimos allí, después de haber pasado un día increíble (y con ganas de quedarnos una semana más), tomamos el camión de regreso. Llegamos al auto y estaba sin batería. Casi una indirecta para que nos quedemos más tiempo en el Cabo, pero esa es otra historia…

PD: Para contactarse con Dani, esta es su página de Facebook.

(*) Para ver todos los posts de aquel viaje con amigas por la costa uruguaya , entren acá: https://palomitaporelmundo.wordpress.com/tag/uruguay-2013/

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