Argentina·Ushuaia

Debut en el aire

Esta historia no es mía, es de mi hermana, y yo fui testigo. Pero es tan lindo y emocionante, que siento necesidad de dejarlo registrado por acá. En unos años va a ser una gran anécdota!

***

Sacamos los pasajes con tiempo. En Noviembre nos decidimos, y en una compra impulsiva sacamos los pasajes Buenos Aires – Ushuaia. No había mucho que dudar en mi caso: recién llegada de Europa, lo único que me motivaba por ese entonces era hacer otro viaje pronto! Pero a mi hermana la invadían otras sensaciones. Primer viaje en avión. Escapaba a sus posibilidades económicas. Era ir más lejos de lo que nunca había ido. Era el primer viaje a un destino nuevo, desconocido para las dos. Implicaba subirse a un avión. Iba a volar. Miedo, terror.

***

Llegó el día. Lunes 30 de Marzo de 2015.

Debido al paro organizado por distintos gremios, nuestro vuelo del día martes lo cambiamos al lunes. Implicó pedirse un día más de vacaciones en el caso de ella, que se lo dieron sin ningún problema; en el caso mío, irse como el culo de la oficina, jaja, impunemente con la valija en la mano el día del cierre anual… me tuve que aguantar unas miradas no muy felices. Pero no me quedaba otra tampoco. Me pasó a buscar por el trabajo al mediodía. De jean y zapatillas, y una cara de qué-miedo-tengo-no-dormí-nada. Venía con su mochila y valija nuevas, toda de estreno. Traía los sandwiches de miga para almorzar. Mucho calor en Buenos Aires, y yo de botas. Tomamos un taxi a Aeroparque.

Todo el proceso de despacho de valijas fue lento. Hace unos meses Aerolíneas Argentinas unificó los mostradores por región, es decir, depende a dónde volás, es adónde tenés que dirigirte con tu valija para hacer el check in. La fila eterna en los mostradores que nos correspondían indicaba que esa tarde habría vuelos a toda la Patagonia porque estaba lleno de gente, mientras estaban casi vacíos los del Norte y Centro del país. Pero luego, cuando subimos al área de preembarque, comimos nuestros sandwiches, y hablábamos mucho.. sobre todo, ella preguntaba cosas. El tiempo pasó más rápido de lo que pensamos, paseando por el free shop, y luego de mirar un par de aviones despegar, y charlar un rato más, en horario embarcamos.

Ella quería ir en la ventana, lo que me costó cederle el lugar! Pero se la dejé. No hablemos de lo horrible que es ir al medio para una persona que ama mirar por la ventana, desde el despegue hasta el aterrizaje. Pero me la banqué. Me apretó el dedito, un poco más fuerte, un poco más suave… y despegamos.

Papá tratando de tranquilizarla por teléfono
Papá tratando de tranquilizarla por teléfono

No podía parar de reírme, su cara expresaba un terror, tenía como una sonrisa cómplice y extraña, de que en el fondo la estaba pasando bien, pero no podía decirlo… le inventé canciones, le hice chistes de Friends, de Los Simpsons, leímos la revistita de Aerolíneas, cantamos. Todo el arsenal de cosas que una puede hacer para mantener distraída a alguien que tiene cagazo! Pero charlando, charlando, veníamos bien.

Justo tuvimos la “suerte” que venía en el vuelo un grupo de jugadores de un club de rugby de Ushuaia. Eran 20, 25. Se la pasaban yendo y viniendo por el pasillo. Claro, hay que tener a 25 adolescentes sentados 3 horas. Mi hermana los veía ir y venir, y seguro pensaría si no se iba a caer el avión…

En un momento nos indicaron que podíamos aflojar los cinturones, y al rato pasaron con el servicio. Las azafatas ofrecieron bebida, y nos dieron el combo galletita + sandwich. Yo me comí todo, como siempre, pero ella no. Pero estaba bien, se la notaba mejor, hasta de buen color, jaja…

Ya faltaba una hora y un poco para llegar, cuando escuchamos que la jefa de cabina -una mujer muy histriónica, un personaje bastante salido del protocolo, por la forma de hablar y de relacionarse con los pasajeros- le ofrecía algo de tomar a un un señor mayor, que hablaba inglés. Gran sorpresa escuchar que era el cumpleaños de este señor…

Oh, it is your birthday sir? What a surprise! So nice! … 80 years, oh my god, we must celebrate this! Let me see what I can do…

En eso la azafata se fue para adelante, en dirección a la punta del avión (el cockpit que le dicen creo). La miré a mi hermana y le supliqué: “si lo llegan a mandar a la cabina con el piloto, por favor saltá y decí que también es mi cumpleaños”.

Al cabo de unos minutos, la jefa de cabina tomó el micrófono, pidió silencio… iba a hacer un anuncio… dijo que corría riesgo que la echaran… los muchachitos se pararon todos… hicieron que se paren el cumpleañero y su mujer, y se fueron hacia la primera fila del avión… las azafatas filmaban con sus celulares.

Y en eso nos enteramos que viajábamos con el coro de la ciudad de Ushuaia. ¿Y qué pasó? Le cantaron el Happy Birthday al señor!! Le cantamos todos en verdad. Aplaudía el avión, nadie podía creer lo que estaba pasando. Luego nos sorprendieron con su versión de Caminante no hay camino, de Serrat. Y luego uno de los rugbiers, también del coro, cerró el show con O sole mio. Todos aplaudían aún más fuerte, era una fiesta ese avión! Todo el mundo se reía, cantaba, aplaudía. Yo moría por levantarme del asiento, y mi hermana que me agarraba la manito…

Pero claro, entre tanta distracción, en un momento hubo que aterrizar! Ya estaba empezando el descenso! La azafata nos pidió a todos que nos calmemos, y nos sentemos. Y como dicen que la aproximación al aeropuerto de Ushuaia es de las más lindas de Argentina, no me la quería perder.

Lo pude comprobar, apareció el mar bajo nuestro, las islas, al fondo las montañas y la ciudad, y de repente, cuando sentís que ya está por rozar el agua, la pista aparece de la nada y el avión toca suelo con una suavidad que todos aplaudimos! Pero no sé si por el aterrizaje o porque había sido un vuelo muy divertido. Ella la pasó mal en el aterrizaje. Miró por la ventana, vio el agua y se puso muy nerviosa. La verdad que la distracción a bordo fue una gran ayuda, y no se puede quejar, tuvo como vuelo inicial uno de los vuelos más locos de los que haya escuchado hablar! Lo que es seguro es que fue inolvidable. Una vez que el avión se detuvo, y bajamos, me dijo que se sentía mejor…

Yo ya estaba feliz. Arrancaban así nuestros días en Ushuaia.

– Marzo 2015 –

Sobrevolando el Mar Argentino
Sobrevolando el Mar Argentino
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3 comentarios sobre “Debut en el aire

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