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Madrid y ese aire familiar

Ya habíamos pasado más de la mitad del viaje: Roma, Venecia, París, Barcelona. Pobre Madrid, nos agarró un poco cansadas, pero también nos recibió con una temperatura tan agradable como inesperada.

Ya en Barcelona éramos las únicas dos en la playa de jean y zapatillas. Ninguna había llevado un short o una pollera, ni hablar de sandalias… los casi 30 grados de temperatura se sintieron y un poco también los padecimos. Sumado al cansancio normal de estar terminando el viaje, no quería que con el calor y el agotamiento la abuela terminara sintiéndose mal.

De modo que Madrid fue una pausa en cierto modo. Si París fue el acelere constante, el no querer parar de caminar y de recorrer, en la capital española sin duda bajamos un par de revoluciones..

Dicen que llegar a Madrid es como volver a Buenos Aires.

Lo dirán por los edificios, por el tránsito de locos en las avenidas, por la gente apurada que llega tarde a su trabajo, por los amontonamientos en las esquinas para cruzar la calle, tal vez por la gente pidiendo monedas y por los negocios cerrados… una comparación triste pero inevitable. La ciudad estaba teñida de un color apagado en varios lugares, vimos muchos carteles políticos y se percibía una preocupación que reinaba en el ambiente, a la cual nosotras como turistas no pasamos desapercibidas.

Pero no todo fue gris: la mayoría de los madrileños son gente muy amable, al entrar a cada local a preguntar por algo, te trataban muy bien, y ni hablar de la comida, que es increíble. Capítulo aparte para el jamón en todas sus versiones. Hacen de la comida un culto, es un placer sentarse en una mesa en la vereda y dejarse llevar por una caña de cerveza, o unas tapas… Es una ciudad llena de historia, con esos edificios que te hacen levantar la vista para contemplar detalles, sus balcones, sus ventanas.

Para mí, por momentos fue como estar paseando por alguno de los barrios porteños. ¿Habrá sido el cansancio que no me permitió sorprenderme tanto? No digo que no lo disfruté, pero tal vez la próxima debería empezar el viaje por España.

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Igual me pongo a pensar, y hay algunas diferencias…

Pasear por los Jardines del Buen Retiro, por ejemplo, fue un momento de felicidad y tranquilidad… de conectarse con la naturaleza, de disfrutar las últimas flores, de aislarse del ruido. Eso, Madrid es ruido. Y acá sin duda no lo había… y esto puede ser parecido a los Bosques de Palermo. No sé, sólo hasta ahí…

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Recorrer la Plaza Mayor no lo sentí como estar en plaza de Mayo ni en la plaza frente al Congreso. Era diferente. Estar rodeado por esos edificios rojos tan altos, con esas ventanitas blancas que se repiten en toda la vuelta a la plaza, mires adonde mires… esto tampoco me sonaba familiar. Y era hermoso. Por un momento nos trasladamos unos años atrás, y pensábamos lo que habrá sido esta Plaza en otras épocas.

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Ni hablar caminar por la Gran Vía, una de las avenidas principales de Madrid, y ver esos edificios históricos, de tantos años, y por un momento pensar que estaba en la Avenida de Mayo… pero no. El cielo era constantemente marcado por las estelas de los aviones, que dejaban su paso sobre el claro cielo madrileño.

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Si bien cada uno vive las ciudades de distinta manera, es inevitable pensar que de España vinieron muchos de nuestros abuelos o bisabuelos y trajeron con ellos cultura, recuerdos, historias. Formas de vivir la vida. Comidas, sabores. Y uno eso lo tiene impregnado en el ADN, en la esencia de cada uno.

Pero por ejemplo, con la comida no sentí diferencia. Estas fotos son sólo una muestra de lo que se come en Madrid… y yo creo que por Argentina (y especialmente por mi familia) es bastante parecido!

1- Paella, 2- Almuerzo en Los 100 Montaditos, 3- Revuelto potente, 4- Noche de tapas

Foto 1: la típica paella.

Foto 2: almuerzo en Los 100 Montaditos, una cadena de restaurantes donde los miércoles y domingos todos los “montaditos” salen 1 euro. Los sandwiches son tanto salados como dulces, y hay 100 opciones para elegir.

Foto 3: un revuelto potente, con huevo, ajíes verdes y tomates secos.

Foto 4: noche de tapas con la abuela.

(*) Si quieren ver todas las entradas del viaje por Europa con mi abuela, están acá: https://palomitaporelmundo.wordpress.com/tag/europa-2014/

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5 comentarios sobre “Madrid y ese aire familiar

    1. Es que es verdad! Son realmente muy parecidas… yo creo que tengo que volver y empezar por España el viaje, para tener una segunda opinión, jaja… ¡Gracias por comentar!
      ¿Cómo venís llevando los últimos meses en BA?

      Le gusta a 1 persona

    2. Hola Paloma. SUPER SUPER! Ya me siento de paso, así que muy relajada: paseo todo lo que puedo, tengo mucha vida social, camino sin rumbo con cerveza en mano. Me estoy yendo también bastante seguido a Misiones a visitar a mis papás y el mes que viene me voy a Grecia y a Turquía, así que todo genial. Vos dónde estás ahora?

      Le gusta a 1 persona

    3. Buenísimo! Qué bien como estás disfrutando los días! Y qué lindo viajecito te espera…
      Yo sigo por ahora en Buenos Aires. En un mes cumplo un sueño y voy a conocer Machu Picchu… y a fin de mes, saco la visa para Nueva Zelanda para el año que viene! A cruzar los dedos!

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