Australia·Viajes

Sydney: día 1

27/04/16

Primer día en esta ciudad. Llegué al hostel perfecto, un poco cansada… pero falta para el momento de check in, así que dejo mi mochila y mi valija en recepción hasta que se hace la hora de ingresar. Tengo una hora y media: me como un bagel, me tomo un café, acomodo mis cosas en el locker y salgo al patio a sentarme y hablar con mis viejos, para avisar que llegué bien! Ya una vez instalada, trato de estirar lo más posible el sueño… charlo con algunas personas que andan por ahí, voy a dar una vuelta a la manzana, pero no puedo más: a las 5 de la tarde me desmayo del cansancio. No aguantaba más los ojos abiertos. Quería dormir 24 horas seguidas. Me acosté y apagué las alarmas del celular. La cama está calentita y a pesar que entran y salen 20 veces de la habitación, yo duermo como un tronco.

En un momento me despierto, abro los ojos y noto que es de noche. “Serán las 5 de la mañana” pienso, y cuando agarro el teléfono… 1.30. Me fuerzo a dormir más… me despierto 3.45. Y así a cada rato hasta las 6 que no puedo volver a cerrar los ojos. No pensé que iba a ser tan difícil esto, me duele la cabeza ¡y quiero dormir y no puedo!

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

A las 7 ya no puedo estar más en la cama así que me levanto y me voy a desayunar. Ayer compré algunos víveres en el supermercado de la esquina. Me dijeron después que hay otro supermercado que es más barato un par de cuadras más lejos… También me hablan de unos tours a pie gratuitos, que “alguien lo hizo y le gustó”. Me llevo el mapa por las dudas, por ahí me engancho.

Salgo del hostel con la mochila al hombro y todos los papeles: tengo que ir al banco a abrir una cuenta y quiero comprarme un celular con línea local. Llego a la estación Kings Cross, por donde ayer llegué del aeropuerto, y doblo hacia el centro. Paso por muchos edificios de oficinas, me pasa por al lado mucha gente corriendo… paso por un par de museos, por el Hyde Park, veo un local de Starbucks y un McDonald’s. Me llama la atención que para cruzar la calle hay que apretar un botón y esperar que el semáforo cambie. Todo el mundo espera arriba del cordón. En eso me cruzo a un señor con un loro en el hombro.

Llego al banco y en diez minutos tengo 3 cuentas: una para mis ahorros, una para que me depositen el sueldo y una tercera para la jubilación (superannuation). Todo muy sencillo. Me atiende Allison, le hago mil preguntas, me ayuda un montón. Me dice que puedo volver cuantas veces quiera. Y que en unos días me va a llegar al hostel la tarjeta de débito. Buenísimo, ya no tengo la plata encima.

A las 10.30 es el tour y son las 10.15: voy al super a comprarme algo para comer y una botella de agua… me junto con el resto de la gente en el punto indicado en el mapa. Hay unas 40 personas, de todas las edades y de todas las nacionalidades, y allí están los guías con sus remeras verdes. No empezó todavía. Nos separan en dos grupos y arrancamos. Me toca con la chica de rulos, que muy simpática señaló el llavero de la llama que tengo colgado de mi mochila y que traje de Perú, y con eso me sacó charla…

El tour nos lleva por distintos lugares de la ciudad: por el edificio de la Reina Victoria (el shopping Queen Victoria Building), Martin Place (una zona peatonal llena de edificios de oficinas, bancos, el correo), unas cuantas iglesias, Hyde Park (donde pasé hace un rato), el hospital, el parlamento… La chica es muy piola y nos va contando historias de los distintos lugares mechadas con anécdotas históricas. También nos cuenta de Governor Macquarie, este señor que hizo mucho por la ciudad de Sydney hace unos 200 años. Tanto que su nombre se repite en todos lados: hay una calle, una playa, una universidad, una bahía, un parque, de todo lleva su nombre en esta ciudad. Menos mal que viene, me hizo bien empezar a afinar el oído al acento de los australianos: me doy cuenta que voy casi pegada a la chica para tratar de escucharla mejor. Le entiendo bastante, pero algunas cosas se me escapan.

Finalmente el tour pasa por The Rocks, histórico barrio donde surgió la ciudad de Sydney y termina en el agua: subimos a una especie de mirador y allí delante nuestro tenemos a la Sydney Opera House de un lado y al Harbour Bridge del otro. No puedo creer lo que estoy mirando.

Después de tantas horas de viaje, de tanto cansancio, tengo enfrente mío las dos cosas que más ansiaba ver. Me quiero quedar toda la tarde ahí pero tengo que seguir haciendo cosas. Vuelvo sobre mis pasos, atravesando los mismos lugares que recorrí con el grupo, para llegar al local de Telstra, una empresa de celulares de acá.

Telstra y Vodafone son en Australia lo que Movistar y Claro son en Argentina. Me atienden dos personas muy amablemente, me explican todo durante un largo rato, me cargan como cliente en el sistema, me venden una línea de 5 GB al mes por 50 AUD y me enchufan un cargador portátil y unos auriculares que no necesito. Malditos vendedores. Lo bueno es que no me enchufaron un teléfono, sino que me mandan al barrio chino a comprarlo (“porque por mucho menos precio conseguís uno mejor de los que te podemos vender acá en el local“, me asesora en voz baja Neema, la chica que reduce su comisión por esta venta pero la quiero por tirarme este tip). Así que salgo del local, son las 3 de la tarde y yo todavía no almorcé.

Me voy caminando para Chinatown. A esta hora siento que caminé todo el día. Me meto en un mercado enorme, pero sólo venden ropa, juguetes y fundas de celulares. Como una gran feria de la Salada pero atendida por chinos. Salgo de ahí un poco abombada, me meto en un shopping y de casualidad encuentro un local que vende celulares, veo un celular chino que parece lindo y está a buen precio. Listo, lo llevo. Soy feliz poseedora de un celular chino. Menos mal que después Pilo me dice que hice una buena compra, podría tranquilamente haberme engrampado con una cagada, jaja.

La vuelta al hostel se me hace eterna, me tomo el tren en la estación Town Hall y en media hora estoy de regreso. Mis piernas piden a gritos que me acueste. Y un poco que mi cabeza también. Esa noche a las 8 estoy acostada y otra vez arranca la batalla contra el jetlag.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s