Australia·Viajes

Sydney: día 16

Jueves 12/05/16

Con ayuda de los chicos, ya me inventé el currículum: puse dos meses de experiencia como moza y dos meses como asistente de cocina. Según ellos, nadie mirará las fechas ni los lugares en los que trabajé ni nada. Y si llegaran a pedir referencias, ambos me dicen que ponga los números de teléfonos de ellos. Espero que sea tan fácil como dicen.

Sigo con una tos y unos mocos que no puedo más. Pero no quiero seguir encerrada en el departamento, así que después de almorzar decido aprovechar el día e ir a pasarlo a los jardines botánicos. Aunque sea un rato para distraerme un poco.

Empiezo a caminar, voy viendo los negocios del barrio… Hay tantos lugares donde podría dejar el currículum. Lo acomodé para que quede prolijo, debería ser fácil poder hablar con alguien y convencerlo de que tengo experiencia. Ahora sólo me falta empezar a dejarlo en bares y cafés. Pero no me animo. Aunque la vi a Alba hacerlo, no puede ser tan difícil.

Estoy llegando a Hyde Park (seis cuadras de casa) cuando veo un lindo café. Siempre que paso por acá lo veo, está muy prolijo y suele haber gente todo el día. Sigo caminando y lo paso de largo, pero después me arrepiento: vuelvo sobre mis pasos, junto coraje y entro.

Buen día, ¿puedo hablar con el manager?” pregunto en inglés, con voz firme pero un poco nerviosa. El chico detrás de la barra me llama a la responsable del local, me presento y le pregunto si están buscando gente. Me dice que sí, que siempre necesitan gente y si tengo un currículum para dejarle.

Qué boluda, no los imprimí todavía.
Me voy del café con la promesa de volver luego a dejarles el CV.

Busco una librería o algún lugar donde imprimir, doy un par de vueltas, entro en una gráfica a la que manda Google pero me dicen que el mínimo de compra son 30 dólares, puedo imprimir 500 hojas, jaja, así que me voy. Tantos no necesito. Sigo buscando y encuentro de casualidad una mega librería que vende de todo, y donde puedo imprimir 25 currículums por 2 dólares. Cómo me gustan las librerías, hago autocontrol para no comprarme ni una fibra. ¡Qué manera de haber cosas!

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Lápices
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Resaltadores

Imprimir me llevó más tiempo del que pensaba y cuando vuelvo al café, la manager ya se fue. Le dejo el CV a uno de los chicos ahí y me vuelvo a casa. Mañana intentaré repartir más. Hace frío, son las 5.30 de la tarde y ya es de noche. El paseo quedará para otro día.

Esa noche había hablado para salir con los chicos del hostel. Alba me dice que se suma, quiere hablar en inglés. Pero pasa la noche y la salida se pincha… algunos se durmieron, otros tienen planes. Al final viene solamente Ben, el chico canadiense que compartió la habitación conmigo unos días, y nos vamos con él y con Alba a un bar acá cerca a jugar al pool y tomar una cerveza. Estuvo divertido, sobre todo porque Ben me cae muy bien y no es tan frío como otros del hostel, se puede hablar con él y como está viajando hace casi un año ya, tiene muchas anécdotas para contar de todos los lugares donde estuvo.  Jugamos al pool contra una pareja muy rara, que me miraba fijo cada vez que tenía que pegarle a la blanca: creo que nunca en mi vida jugué tan mal como esa noche.

 

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