Australia·Viajes

Sydney: día 61

Domingo 26/06/16:

Hoy se cumplieron dos meses que estoy acá.
Dos meses que pasaron volando.
Y hoy 26 de Junio, no fue un día como cualquier otro.

Hoy la fui a acompañar a Marlous a comprar globos… dos globos con forma de números. En estos días es el cumpleaños de su mamá, una joven mamá de 51 años.

Casi como la mía.

Y se me pone la piel de gallina cuando escribo esto. Su mamá falleció cuando ella estaba de viaje, hace unos pocos meses. Y ella tuvo que volver a su casa, a ver a su familia, a consolar a su papá y a sus hermanos, a despedirse de su mamá. Pero también tuvo la valentía de volver a salir de viaje, para poder terminar su proyecto, su viaje de un año y medio, y cumplir su sueño.

Aunque se le cayeron todas las estanterías con lo que pasó. Y ella no sea la misma persona que antes.

A veces me cuesta entender cómo sacó fuerzas para seguir adelante.
Sin dudas es algo que uno no espera que suceda, y aún sabiendo que la muerte también forma parte de la vida, es muy difícil de procesar. Qué injusto que estas cosas pasen cuando estamos lejos, cuando no podemos hacer mucho más que llamar por teléfono.

En estos días me he enterado que una amiga mía en Argentina perdió a su papá, y dos amigos perdieron a sus abuelas. Y es terrible la impotencia que siento al no poder estar allá con ellos y darles un abrazo. Unas palabras de consuelo por whatsapp siento que no son suficientes. Pero no puedo hacer mucho más que eso desde acá.

No es un tema del que me guste hablar y mucho menos ponerme a pensar estando acá.
La vida sigue y todo el tiempo van a pasar cosas que no podremos evitar.

A la mamá de Marlous, feliz cumpleaños.

Trabajo en la cervecería de cinco a diez de la noche. Los domingos venir acá no me molesta, es un rato y me pagan 25 la hora. A pesar que preferiría estar paseando como el resto de la gente en esta ciudad, venir acá pocas horas me resulta en bastante dinero.

Y encima como el día está nublado, estuvo muy tranquilo… así que mejor todavía.

Me pusieron de host de nuevo, a atender gente en la entrada. Me doy cuenta que cinco horas es como el turno ideal, mi tolerancia acá adentro (cuando está lleno de gente y la música alemana suena fuerte) es bastante baja, jajaja. Después que termino de trabajar, puedo cenar ahí un poco de la comida que ha sobrado, y después me junto con el resto de los chicos en un bar.

Bar nuevo que es una cantina mexicana y es de los mismos dueños de la cervecería.

Me pido una margarita, qué mejor trago para probar en una cantina mexicana, ¿no?. Está horrible. Creo que vinimos acá porque tenemos descuento por ser empleados al lado, y porque también está el manager del bar y está dele comprar bebidas para todos… pero no me gusta mucho este lugar.

Como tengo descuento del 50% en las bebidas y mañana no trabajo a la mañana, aprovecho y lo llamo a Camilo para que venga. Mañana es su cumpleaños. Viene con sus amigos y terminamos todos tomando algo acá. Qué mejor regalo puedo hacerle que darle mi descuento de empleada, jaja.

Al final de esa noche nos quedamos bailando ahí, con la gente de la cervecería y se hacen casi las dos de la mañana. Todavía hay gente dando vueltas por acá, a pesar de ser domingo. Es que toda la gente que trabaja en restaurantes y bares sale los domingos… la mayoría tenemos los lunes libres.

Fue una noche divertida. Cuando llego a casa, son casi las tres. Pongo la alarma para dentro de seis horas. Es la final de la Copa América, y jugamos contra Chile de nuevo. Espero poder levantarme.

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