Australia·Viajes

Sydney: días 75 y 76

Domingo 10/07/16:

Me levanté casi al mediodía, vengo acumulando un cansancio estos días… y además no me dan más los pies. Esa tarde trabajo de 17 a 21 en la cervecería, no es tanto, pero estoy realmente hecha percha de haber trabajado tanto ayer.

Sí, sé que suena repetitivo y podría parecerse que la estoy pasando como el culo acá.
Sigo feliz en Sydney, sigo emocionada planificando cosas.
Sólo que este trabajo, me parece, tiene fecha de vencimiento.

Alba me dice de almorzar juntas, tiene antojo de sopa de fideos, de esas que venden en el barrio chino, que vienen con verduritas. Anoche salió y está con resaca todavía, no entiendo cómo hace para querer comer fideos chinos jajaja.. en fin, activamos las dos y salimos en la búsqueda de un lugar para comer.

Entramos a uno, entramos a otro, todos ocupados… algunos tienen el menú en chino así que seguimos de largo… ya son casi las dos de la tarde y no encontramos un lugar decente. Hasta que Alba recuerda que hay un lugar que es un food court, como un patio de comidas sólo de comida china y bien económico donde seguro esté lo que ella quiere comer. Y lo encontramos en una esquina.

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Si está lleno de chinos, el lugar debe ser bueno (?)
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Los carteles indescifrables

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Me agobian los carteles, hay tantos locales, son todos iguales a primera vista, jajaja. ¡Y todos en chino! Termino eligiendo por las fotos… que también parecen todas iguales después de un rato. Alba se pide uno que es un poquito picante y se quiere morir, jaja, se me deshidrata con cada bocado. El mío lo pedí cero picante, y menos mal: esta gente tiene otro concepto de lo que significa que algo sea picante, y yo no estoy acostumbrada a comer cosas así. Mi plato tiene fideos fritos, verduras y algo parecido a pollo (?).

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Mientras esperaba que preparen mi plato, me empiezo a reír mirando los carteles… yo sola puedo ponerme a intentar aprender algo en este lugar. De chusma nomás, le pregunto a la chica que atiende en qué idioma están escritos los nombres de los platos y me dice que el primer nombre está en chino, el segundo (en letra roja) es indonesio y el tercero, inglés.

Nunca había visto algo escrito en indonesio… en cinco minutos aprendí tres palabras por deducción: ikan es pescado, goreng es frito y ayam es pollo. Antes de ir a Bali, voy a tener que pasar por acá para aprender más palabras, jaja.

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En la cervecería, hoy es el último día de otra de las mozas que trabaja hace bastante por acá… y todos están colapsando. Tienen que empezar a capacitar gente porque no tienen personal. Ayer estaban los manager repartiendo platos de comida a la par nuestra.

Se están yendo varios… y como no avisan con tiempo, todo es un quilombo y el trabajo extra recae sobre los que estamos. A mí por ejemplo, me pidieron que venga mañana lunes. Y es mi día libre, y estaba firme en mi decisión de no trabajar… y les dije que sí, jaja. ¡Es que estar parada en la puerta saludando a la gente y acompañándola a la mesa tampoco es tan grave!

Mientas tanto, en el departamento falta Lucas que ya partió hacia su viaje, pero su reemplazo no vino a dormir. Están sus cosas, así que mañana la conoceremos…

Lunes 11/07/16:

Hoy es el cumple de una gran amiga.
Y por segunda vez consecutiva no estoy con ella a las 12 para festejar… el año pasado estaba rindiendo el examen de inglés para poder aplicar a la visa para venirme a Australia… y este año, estoy acá. Sé que está contenta por mí, pero me jode no poder estar presente.

A ella, la más loca de mis amigas (aunque ahora esté más tranquila)…
A la que me hizo cambiar mi cabeza y mi forma de pensar y de ver las cosas…
A un gran sostén emocional…
A la que me dice las cosas sin vueltas…

¡ F E L I Z  C U M P L E !

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Al mediodía estoy trabajando en el restaurante, y tengo el teléfono conmigo porque quiero poder escaparme a la 13 para poder llamar a Costi. Pero obvio que es imposible. La hora pico de más trabajo siempre es entre 12.30 y 14. Ya cuando la llamo está durmiendo, así que tengo que conformarme con mandarle un mensaje de voz.

Luego de almorzar algo tranquilo (una ensalada que me traje y unas croquetas que me pido), me voy a la cervecería a trabajar… en mi día libre, a pesar que dije que no iba a trabajar, termino haciendo ocho horas, cuatro en cada lugar. Lo bueno es que los lunes son en general días tranquilos.

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Esperando para entrar a trabajar

Cuando salgo de trabajar y estoy volviendo a casa, veo el teléfono y me entero las noticias: llegó un nuevo inquilino al departamento, un chico coreano. El mismo que hace dos semanas vino a ver el departamento, yo le abrí la puerta y le mostré todo, y recuerdo perfectamente lo papafrita que era… no hablaba inglés, no me entendía lo que le explicaba, no se iba más.

El problema es que siendo siete estábamos bien… y después de la inspección que hubo, no pensamos que el dueño iba a animarse a traer a una persona más. Había quedado claro que así estaba perfecto, que ya eramos muchos, que no queríamos saber nada. Pero claro, si sólo le importa la plata: hace semanas que hay una cama vacía acá, desde que se fue la japonesa, hace más de un mes ya, y el chino debe pensar en la plata que no está ganando…

Sumado a esto, Alba descubrió hoy que la publicación de la cama disponible en la página web estaba a 150 dólares por semana, cuando nosotros estamos pagando 175. ¡El chino bajó el precio con tal de ocuparla! Así que cuando el coreano llegó al departamento, Alba lo llamó al dueño, amenazó (de nuevo) con llamar a la policía y el chino se vino corriendo para hablar con ella.

Para ese momento, ya estaban casi todos los chicos enterados de la situación (y yo trabajando).

Después de mucho discutir, el coreano se quedó con la octava cama. El chino alegó que lo trajo para “alegrar la casa”. Alba le dijo que no necesitábamos más alegría, que así estábamos bien. Y finalmente le contó lo que había visto en internet, y logró convencerlo… así que a partir de esta semana todos pagamos menos alquiler. Nos bajó el precio a 150 por semana.

Me hubiera encantado estar acá para presenciar esta discusión, jajaja.
Pero ahora al menos pagamos menos.

Alba no llamó a la policía, pero creo que el chino no se animará nunca a enfrentarse con ella. ¡Esta chica tiene un carácter! Pero gracias a ella ahora pagamos menos. Ahora siendo ocho se viene un desafío, ya veremos como funciona la convivencia entre tantas personas…

 

 

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