Australia·Viajes

Sydney: días 88 y 89

Sábado 23/07/16: 

Otro sábado en el mercado. A las 8 am estoy ahí. Y por primera vez, salgo a trabajar con el teléfono en el bolsillo del vestido. Si alguien me ve, me van a cagar a pedos, pero no me importa. Es el cumpleaños de mi hermana y a las 13 la quiero llamar. A esa hora son las 12 de la noche en Argentina.

¿Pero qué pasó? Trabajo en un puesto de comida en una feria. Al mediodía está que explota de gente. Y a la una no me puedo liberar, ni a las dos, ni a las tres. Recién a las cuatro de la tarde puedo salir de break… y aunque ya sea muy tarde en Buenos Aires, le filmo un video como saludo de cumpleaños. Con mi mejor cara de cansada y de dormida, y con los pelos para cualquier lado. Y con mucho olor a salchicha también, aunque ella de eso no se dé cuenta…

En el video digo “trabajo de mierda” unas cinco o seis veces. Refleja mi estado de ánimo después de haber trabajado tanto. Pero creo que quedó lindo el saludo al final. =)

Llego a casa a las 9 de la noche hoy… obviamente, después de trabajar en el mercado me pusieron de host en la puerta.
Cuando llego a casa, estoy sola. Alba duerme. Ceno y me voy a dormir. Estoy cansada y tengo que levantarme más temprano mañana todavía…

Hay una sorpresa en preparación.

Domingo 24/07/16:

Me puse la alarma una hora antes de lo normal. Son las 6.20 am acá, todos duermen y está recién saliendo el sol. Nunca me había levantado tan temprano.

Prendo la computadora, saco la torta de la heladera, prendo unas velitas y la llamo a mi hermana. Ya sé que ella está en casa, llegó a Monte para pasar el cumple con la familia. Qué ganas de estar ahí con ellos…

No me atiende primero, después me llama por whatsapp.
“Poné la cámara”, le insisto. Habrá pensado que tendría ganas de verla.
Creo que no se acuerda su contraseña de Skype. Le pregunta a mi hermano.
Y además se está por quedar sin batería.
Le insisto tanto con que quiero verla y no sólo hablarle, que creo que sospecha.

Pero no.

Al final logramos hacer videollamada.
Y soplamos las velitas juntas a la distancia.

IMG-20160724-WA0002[1]

 

Después de haber empezado el día de la mejor manera, me voy para el mercado para cagarme el domingo, jaja.

Hoy será mi último día, pero ellos no lo saben.
Estoy feliz de haber tomado la decisión de renunciar a este trabajo.

Hoy hay un festival relacionado al café, y habrá actividades para toda la familia… y nos advirtieron que va a estar muy lleno.
Nunca pensé que tanto, y que la íbamos a pasar tan mal.

Tenemos doble puesto, somos seis personas, dos cocineros, dos parrillas. Creo que cortamos unas quince cajas de pan. Vendimos sin parar desde las 10.30 de la mañana hasta las 4 de la tarde. Sin parar. Ni para ir al baño, ni para comer, ni nada.

Fue terrible, todo el tiempo hubo fila de gente esperando para comprar, en ningún momento estuvimos tranquilos. Nos quedamos sin pan, tuvimos que traer del restaurante. Dos veces. Hasta que en el restaurant se quedaron sin pan. ¡Y tuvieron que ir a comprar al supermercado! Los ridículos cayeron en el mercado con las bolsas del Coles, y empezaron a abrir los paquetes ahí adelante de todo el mundo. No podía creer lo que estaba pasando… ¿cómo esta gente puede ser tan improvisada de quedarse sin pan?  Y además, es como si hubieran venido del Coto con las bolsas después de hacer las compras, cualquiera.

Obviamente el puesto es una mugre, hay cosas sucias por todos lados, todo el mantel está lleno de mostaza y de ketchup, un asco. Nos quedamos sin servilletas, sin bandejas. De los tres tipos de panchos que vendíamos a la mañana, por la tarde sólo queda uno. La gente iba y venía de acá para allá, llevando y trayendo cosas… y vino más gente del restaurante a ayudarnos porque seis personas no era suficiente. Y vinieron los manager a ayudar, a cortar pan, a ordenar un poco. Estábamos caminando sobre cajas vacías, bolsas de pan. Tengo las manos llenas de mostaza y sigo cobrando 10 dólares por cada pancho a todos los clientes que vienen.

La verdad que hoy fue un día de locos.

Y mirando para atrás ahora, me río y no puedo creer la locura que fue este domingo.
Mi último domingo trabajando en la cervecería.

Esa tarde después de cerrar en el mercado, de habernos quedado sin pan, sin salchichas, sin paciencia… el gerente general me manda a la puerta de host. “No tuve break” le aviso, pero no le importa. Me dice que me quede en la puerta.

Lo mandé a la mierda.

Me fui de break sola.

Me agarré algo para comer y me senté en una esquina, lejos del restaurant. Me miraba las manos, me dolían los pies. Y me reí tanto. La verdad que no sé cómo hice para aguantar.

Las últimas dos horas en la puerta saludé a los clientes con mi mejor sonrisa.
Y cuando me fui de la cervecería esa noche, sabiendo que no iba a volver el próximo fin de semana, me fui sonriendo aún más.

Esta foto me la sacó una compañera que pasó y me vio muy concentrada trabajando… ni la registré. Detrás mío, el chico de camisa a cuadros roja corta el pan; a mi derecha el otro chico que atendía a la gente. 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s