Personal·Viajes

Cuatro meses en Sydney

… y un montón de sensaciones encontradas.

A veces me cuesta tener noción del tiempo que ya pasó.

Un poco más de cuatro meses en Australia, viviendo en esta ciudad tan increíble, habiendo dejado todo en casa para empezar de cero en un nuevo país, para poder seguir mi sueño y viajar, recorriendo el mundo. Dejar un trabajo cómodo, un departamento, mis cosas.

Cosas materiales. Que luego entendí del poco valor que realmente tienen.
Lo peor de estar acá fue y seguirá siendo tener lejos a la gente que quiero.

No digo que fue fácil, pero tampoco siento que la tuve que remar demasiado. Todo fue dándose muy sencillamente, desde el día que llegué. He tenido suerte al conseguir departamento y he tenido suerte con los inquilinos que me tocaron. He tenido suerte con los trabajos que tuve. Sí, todavía me acuerdo de la cervecería y del vestido que usaba y me río, pero aún así puedo decir que la estoy pasando bien. He podido adaptarme a una ciudad nueva, conocer gente, hacer nuevos amigos, aprender a comer cosas diferentes.

Y también me ha tocado estar bastante tiempo sola, que me sirvió para conocerme. Tuve que aprender a ser más tolerante. Estoy aprendiendo a dejar de estar tan pendiente del “qué dirán”. Y sobre todo, estoy tratando de vivir más el día a día y dejar de planificar todo a la perfección. Estoy siendo más espontánea, más abierta a todo tipo de planes, mucho más flexible.

No queda otra cuando vivís con siete personas de diferentes nacionalidades.
No queda otra cuando te venís a vivir a otro país.
No queda otra cuando querés salir de tu zona de confort para empezar a viajar.

Hay que adaptarse.

Me pongo un poco reflexiva estos días: hace pocas semanas fue mi cumpleaños. Y entre lo que fue vivirlo por primera vez lejos de mi familia y mis amigos, también me puse a pensar qué es lo que quiero hacer con mi vida.

El plan original que tenía en mi mente era estar cuatro meses en tres ciudades diferentes. Sydney, Melbourne y alguna otra más. Poder vivir cuatro meses en cada una para poder llegar realmente a conocerlas y no solamente estar de paso. Para mí, vivir una ciudad no es lo mismo que recorrerla como turista. Y cuatro meses me parecía que era un tiempo razonable para conocer bastante.

Pero estoy en Sydney, los días pasan y no sé si me quiero ir. Ya se viene el verano y los días lindos… y la playa está tan cerca. Y hay un montón de cosas que todavía no he tenido tiempo de recorrer. Lugares que he dejado para ir más adelante, cuando vengan los días más calurosos. Algunas playas, algunos parques nacionales. Hay tantas cosas para hacer.

Pero también siento que quedarme acá, cuando ya conozco las calles, la gente, los restaurantes, cuando frecuento los mismos lugares y me tomo los mismos colectivos… hay algo de todo esto que se volvió mi pequeña rutina en los últimos cuatro meses. Y guau, qué loco decir eso, pero siento que tengo que buscar un cambio. Que es hora de mi nuevo desafío. La visa que me permite estar en este país es por un año y sólo me quedan ocho meses.

Que parece mucho, pero es poco.

Y mi familia me pregunta si extraño.
¡Obvio que los extraño!

Pero no quiero volver. No ahora. No que todavía me queda tanto por conocer.

Y estoy bien, estoy feliz de estar acá. Siento que hay muchas cosas pendientes como para pegar la vuelta a casa ahora. Y que tengo Asia tan cerca… a cinco horas en avión. ¿Cómo me voy a volver sin antes conocer Malasia, Tailandia, Camboya? No puedo nombrar todos los países que quiero visitar. Ojalá pueda viajar por todo ese continente y gastar las zapatillas de tanto caminar. Es lo que quiero, vine a eso, a viajar, a empaparme de nuevas experiencias, de nuevas culturas.

Alguna decisión tengo que tomar.
Y por lo pronto, hay viajes en puerta.
Que tal vez me ayuden a darle dirección a mis futuros meses en este país.

Hace unos días he dejado de trabajar en el restaurant. Fueron varias semanas en las que venía pensando en irme. Se fueron varias chicas que hacían que ir allí valiera la pena y entró gente nueva con la cual no tuve mucha conexión. Y a pesar que el dueño tiene aprecio por mí y que creo haber hecho un buen trabajo ahí adentro, me di cuenta que no me gusta la manera en que se manejan algunas cosas. Y es la verdad… no soy moza. No sé si quiero trabajar de nuevo en un restaurant. No porque haya sido difícil, sino porque el ambiente es complicado a veces. Y algunas cosas en el restaurant ya no me cerraban.

Y eso que he tenido suerte, insisto. Me han pagado bien, he podido ahorrar. He aprendido todo de cero. Y estuve tres meses con ellos. Pero también creo que es hora de dar vuelta la página.

Lo bueno es que con esta decisión tomada, todo lo que vino después fue más fácil.

La semana que viene (el miércoles 21 de Septiembre) vuelo a Broome, ciudad sobre el océano Indico y voy a parar por unos días allí, para después iniciar un  viaje de diez días que me llevará hasta Perth. Me voy con un tour a recorrer la costa oeste de Australia (o al menos, una gran parte). Serán diez días para hacer un poco más de 2000 km.

Después viene una de mis mejores amigas de Argentina, la recibiré en Sydney y estaré volando el 17 de Octubre para Gold Coast, en la costa este, para reencontrarme con ella y viajar juntas algunos días. Todavía no está definido bien qué vamos a hacer, pero las ganas de vernos están.

Y finalmente, las dos primera semanas de Noviembre me voy por primera vez para el sudeste asiático. En un viaje recientemente organizado con mi compañera de piso española, volaremos a Bangkok para pasar dos semanas en Tailandia. Todavía no puedo creer que ayer compramos los pasajes.

Después de tantos aviones y de tantos nuevos destinos, es probable que me quede sin ahorros. Pero no me asusta. A mediados de Noviembre será cuestión de empezar de vuelta de cero. En Sydney, o en otro lado tal vez. No lo sé aún, y no me preocupa. ¡Me siento feliz de poder estar haciendo esto!

Al fin y al cabo, a eso vine.
Es difícil para mí a veces explicar lo que se siente estando de este lado, tan lejos y viviendo una realidad tan diferente. Se siente como un sueño por momentos. La tranquilidad que tengo, las ganas de hacer cosas, de estar en constante descubrimiento, armando planes.

Para los que me conocen, saben que yo siempre fui así, “culo inquieto”.
¡Sólo que acá en Australia está potenciado! 🙂

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4 comentarios sobre “Cuatro meses en Sydney

  1. Hola! Acabo de descubrir tu blog y como hablas de países y ciudades y a mi viajar es algo que me encanta.. voy a seguirte! La verdad es que no sé si yo me atrevería a irme taaaanto tiempo taaaaan lejos de casa. Me fui tres meses a Inglaterra, fijate que soy española así que lo tenía cerca, y ahí si me habría quedado más tiempo. Pero a lo que iba, que entiendo lo que dices de que hay cosas que se te hacen rutina pero en cambio sientes que te queda mucho por conocer. Yo sentí lo mismo.. y la verdad es que quiero volver para conocer todavía más.

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    1. Hola! Gracias por tu comentario. A mí también me gusta mucho viajar y conocer, por eso surgió la idea de venir para Australia. Y no es fácil, pero una vez que tomas la decisión, las cosas se van dando solas. Todo fluye cuando hacés lo que te hace feliz! 🙂

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