Australia·Viajes

West Coast II – Road Trip (día 10)

Viernes 07/10/16
Día 164

El último día se empieza madrugando otra vez, para no perder la costumbre. Nos levantamos a las 5.30 am para salir a la ruta con el amanecer. Nos espera un largo día por delante. Sharpie quiere que lleguemos a Perth antes de la hora pico, así que nos propone salir temprano para estar en la ciudad alrededor de las 16.

El último desayuno todos juntos, las últimas tostadas con Nutella que se hacen las chicas de Estados Unidos, no más sandwiches de mantequilla de maní ni café con leche en las tazas metálicas de camping.

No recuerdo exactamente cuántas horas estuve durmiendo en el colectivo. Si hay algo que he descubierto en este viaje es que me puedo dormir en cualquier lado y a cualquier hora. Luego de un par de paradas técnicas, Sharpie decide frenar al costado de un camino, cerca de unas dunas de arena blanquísima. Se baja del colectivo y empieza a sacar unas tablas…

Nos invita a hacer sandboarding. Deslizarnos sobre la tabla en la duna.

Nunca lo hice, no quiero ser primera, tengo miedo de caerme y que todos se rían de mí. Pero después de ver a las chicas hacerlo, me animo. ¡Y cómo me divierto! Me tiro una, dos, tres veces. Hasta hicimos una carrera todas las chicas juntas. Esta duna es lo suficientemente alta como para tardar 30 segundos en subir a la cima y sólo 3 en bajarla en la tabla. ¡Estuvo muy divertido!

Vuelta a la ruta. Nos quedan unas cuatro horas para llegar a Perth. Estamos todos como ansiosos y expectantes. Tenemos por delante la última parada del viaje. Había visto fotos de este lugar, y llegar ahí y verlo con mis propios ojos fue una cosa de locos.

En el Parque Nacional Nambung, lo primero que te impacta es que la arena es de un color amarillo dorado y se ven cientos de piedras con formas irregulares, como pequeños pinos de roca. Dice el cartel de la entrada que “estos pináculos esrtán formados por roca caliza, que tiene sus orígenes en acumulaciones de conchas de moluscos marinos de alguna época geológica anterior. Las conchas se deshicieron y cayeron a la arena ricas en caliza, que acabaron formando grandes dunas móviles. Los pináculos se asoman por encima de esas dunas, y la lluvia asienta y suaviza las partes bajas de las dunas, asegurando la supervivencia de los pináculos por encima de la superficie arenosa”.

Impresiona mucho ese color de la arena tan brillante y ver a lo lejos dunas blancas y el mar turquesa. Todo en un mismo cuadro. Me recorro todo el parque caminando, viendo las distintas piedras, buscándole formas conocidas, como quien mira las nubes. Los caminos están señalizados y no se puede caminar entre los pináculos. Y tampoco podés tocarlos, pero yo me enteré después, jaja.

No estuvimos ni dos horas acá. En un rato volvimos a la ruta. Y dejamos el camino en solitario, los árboles se vuelven cada vez más verdes. Ya no viajamos solos, hay cada vez más tráfico. Y la ruta pasa a ser autopista y en la mano contraria cientos de autos salen de la ciudad, porque es viernes y terminó la semana laboral. De repente, un semáforo nos hace detenernos. Sharpie está molesto, odia manejar con tráfico.

El ingreso a la ciudad de Perth viene acompañado de una cierta nostalgia. La pasamos muy bien en este viaje. Sharpie nos deja en la estación de tren central y cada uno con su valija o mochila va hacia su hospedaje. Nos despedimos todos, nos agregamos en Facebook y en los próximos días compartiremos algunas de las millones de fotos que sacamos.

Me espera un fin de semana para recorrer esta ciudad antes de volver a Sydney.

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