Australia

Algunas cosas locas que extraño de Australia

  • Que los supermercados rebajen los precios de las cosas:

Una de las mejores cosas para alguien que viaja con poco presupuesto es ahorrar en comida. Y algunas sucursales de supermercados grandes como Coles o Woolwhorts solían cerrar a medianoche todos los días, entonces alrededor de las 22 ya podías ir a hacer las compras y encontrar productos con precios rebajados. Algunos son del día y por ser frescos los tienen que rematar -como los productos de panadería- y otras cosas se rebajan por estar cerca del vencimiento. Yogures, quesos, panificados, de todo. Si habré comprado tortas a 3 dólares…

  • Los menúes de los restaurantes:

Al principio no entendía bien que querían decir todos esos dibujos y siglas que aparecían al lado de los platos, hasta que lo aprendí y me pareció fantástico… casi todos los menúes suelen tener una “V” o un “GF” al lado de ciertas opciones: claro, V para platos vegetarianos, GF para comidas libres de gluten… y así con otros símbolos para identificar platos veganos, comidas sin lácteos, etc. Más tarde aprendí que es reglamentación indicar todo de esta manera, de modo que es fácil ubicar aquellos platos sin carne o los que son aptos para celíacos. Es algo que está muy claro en la sociedad y todos lo respetan.

  • Cruzar la calle:

Sydney fue mi puerta de entrada a Australia. Y como gran ciudad que es, cruzar la calle fue una de las cosas cotidianas que más me impactó. Al llegar a una esquina, podés ver tranquilamente que no sólo hay varios carteles para los automovilistas (prohibido girar a la derecha/izquierda, mantenerse en el carril correcto, mire antes de doblar, etc.) sino que también hay varios para los peatones indicando cosas similares.
Pero si sos de los que no levanta la vista del celular, verás que hasta pintado sobre la senda peatonal, te dice para qué lado tenés que mirar antes de cruzar.

Pero lo mejor es que para cruzar la calle, tenés que apretar un botón y esperar… Cuando en el semáforo de peatones la luz se pone verde, empieza a sonar un ruido fuerte, como una chicharra, avisándote que es momento de cruzar. Cuando se vuelve a poner rojo, el sonido se detiene y cambia la luz del semáforo para los autos.
Esto pasa en todas, todas las esquinas del país. No sólo es muy bueno para gente con dificultades visuales, sino que es una ayuda para todos.

La primera vez que tuve que cruzar la calle en Buenos Aires a mi regreso de Australia, me quedé como una tonta esperando que suene la chicharra… y hasta atiné a tocar el poste buscando apretar el botón. Menos mal que nadie me vio.

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Notar el cartel con la numeración “90 – 104” y el botón redondo

  • Los puestos de fruta en la calle:

En vez de haber kioscos de diarios como en Buenos Aires, hay kioscos de fruta… te venden bananas, manzanas, frutos secos. También te venden la tarjeta del transporte y algunos hasta tienen venta de café. Por lo general son atendidos por hombres que terminan siendo asistentes de personas mayores, guías de turismo, GPS de consulta de calles… Desparramados por toda la ciudad como kioscos callejeros saludables.

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Visto en el centro de Sydney

  • Las pintadas con aerosol en el piso:

No son graffitis, pero cada tanto veía pintadas en las veredas una serie de líneas de colores con sus respectivos códigos. Es común marcar en la vereda o en la calle por dónde pasan los cables de telefonía o de internet, o de andar saber qué servicio. Una vez vi uno en la calle que tenía hasta los símbolos de conexión, parecía un plano de electricidad de la facultad. Otra idea genial, así no tienen que andar rompiendo toda la vereda cuando hay que arreglar algo, ¿no? Y a la vez, le da un toque colorido a la ciudad.

  • Los colectivos:

Aaahh, todos tienen aire acondicionado. Absolutamente todos. Tienen puertos USB para cargar el celular. Timbres en todos los asientos, es decir, no tenés que pararte para ir al medio y apretar el timbre para que el chofer frene en la siguiente parada… Y lo mejor de todo, es que pasás la tarjeta por el lector tanto al subir al colectivo como al bajar, para que el sistema te descuente la tarifa correcta. Si te olvidás de hacerlo, la próxima vez que la uses se te descuenta automáticamente una “multa”.

De por sí, el sistema de la tarjeta de transporte era muy cómodo, y lo podías tener asociado a tu tarjeta de débito para que, cuando tu saldo esté por debajo de 5 dólares, te haga una recarga automática y así te olvidas de andar cargando la tarjeta.

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Botones de STOP en cada asiento, los extraño

Y como bonus track, algunas cosas que NO extraño:

  • Como achican las palabras cuando hablan:

Me volví loca al principio tratando de entender qué decían cuando me pedían algo en el restaurant donde trabajaba… El primero fue más o menos fácil: “skim cap“. ¿Qué? Era skim milk cappuccino (es decir, con leche descremada). Pero cuando hablaban rápido, se me perdían varias cosas… Así siguieron “avo” para avocado (palta), “brekky” para breakfast (desayuno), “defo” para definitely (definitivamente), “sunnies” para sunglasses (anteojos de sol), etc. Hay muchos videos graciosos en YouTube donde aprendés todas las versiones australianas de las palabras que alguna vez aprendiste en inglés.

  • El tiempo que te lleva cruzar la calle, ¡los semáforos no están sincronizados!:

Ya les dije que para cruzar la calle hay que prestar atención por la cantidad de carteles que hay… sería todo grandioso sino fuera que los semáforos no siempre están sincronizados y he llegado a esperar cinco minutos para cruzar una calle. Parece poco, pero cinco minutos es un montón. Muchas veces los cortan enseguida y cuando la calle es muy ancha realmente no llegás a cruzar… o peor aún, a veces para cruzar de vereda tenés que esperar dos semáforos. Y la gente no cruza con el semáforo en rojo. Que no te vea un policía de tránsito.

  • La numeración de las calles:

Esta es genial. Creo que es una convención mundial que si en una vereda las casas llevan los números pares, en la de enfrente corresponden los impares. En Argentina al menos si cada cuadra lleva la misma numeración, por ejemplo, va del 100 al 200, de un lado serán pares y del otro impares, hasta llegar a la esquina, donde luego de cruzar cambiará la numeración del 200 al 300…

Bueno, en Australia no es así. La numeración es correlativa y no distingue esquinas ni cambios de calles. Entonces si estás al 100 y tenés que ir al 500… no te confíes que no son 4 cuadras. Nadie sabe cuántos metros te separan. Las primeras veces me confiaba pensando que era como en Argentina… y he caminado 20 minutos para algo que en Argentina haría en 5.

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¡No se pierdan la numeración de las calles!

  • La NO-parrilla australiana:

En Australia no te juntás a comer un asado como acá. El concepto de la BBQ (o la barbacoa, como le dicen en EEUU), consiste en tirar unas hamburguesas o salchichas en una plancha de metal caliente que funcionan a gas, y se prenden poniendo una moneda… Están por todos lados, en parques y plazas. Estuve en varias juntadas donde se hizo BBQ y lo más osado que vi fueron alitas de pollo. Ni un pedazo de carne como la gente.

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Cebolla, unos patty y unas salchichas…
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